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Un grupo de astrónomos húngaros demuestra la existencia de dos lunas ocultas

Un estudio publicado en la Academia Real de Astronomía británica ha confirmado la presencia de dos satélites de polvo que giran alrededor de nuestro planeta
La Luna tiene dos vecinos pseudo-satélites | Pixabay

 

En la década de los 60 los astrónomos observaron dos manchas que parecían moverse en órbita alrededor de la Tierra, como la Luna y, hasta la actualidad no se había demostrado a ciencia cierta su existencia.

 

Según la información que publicaron dos húngaros en la revista mensual de la Academia Real de Astronomía, las grandes masas de polvo se hallan a 400.000 kilómetros de la Tierra, apenas más allá que nuestra Luna que está a unos 385.000 kilómetros. Son enormes: miden unos 100.000 por 70.000 kilómetros cada una, tal y como recoge Infobae.

 

La prueba de estas lunas ocultas significaría algunos problemas para los planes futuros de exploración espacial. En 1961, un astrónomo polaco ya había identificado estas masas de polvo, muy tenues y misteriosas.

 

Las Nubes de Kordylewski giran alrededor de la Tierra

El nuevo estudio confirmó que Nubes de Kordylewski son estables y giran alrededor de la Tierra | Royal Academy of Astronomy

 

En declaraciones a National Geographic, los autores del trabajo, Judit Slíz-Balogh y Gábor Horváth de la Universidad de Budapest, dicen que «es muy difícil detectar las Nubes de Kordylewski contra la luz galáctica, la luz de las estrellas, la luz zodiacal y el resplandor del cielo». Fueron llamadas así en honor a su descubridor.

 

Durante mucho tiempo los astrónomos las habían pasado por alto y ahora se podría reconocer que nuestro planeta tiene dos pseudo-satélites de polvo en órbita junto a la Luna.

 

Dos de los objetos cósmicos más difíciles de encontrar

Aunque las nubes superan varias veces el tamaño de la Tierra, se estima que las partículas que las componen miden un micrón, la milésima parte de un milímetro, de circunferencia. El sol que se refleja en ellas las hace brillar levemente, y si se han mantenido ocultas en la oscuridad del espacio ha sido simplemente porque son insignificantes.

 

Para revelar su situación, siguieron los pasos del astrónomo polaco Kazimierz Kordylewski que conocía unos lugares del espacio donde podría esconderse otra luna. Una vez localizados estos puntos favorables, el equipo húngaro utilizó filtros de polarización en las cámaras. Así pudieron fotografiar la luz diseminada que se refleja de las partículas individuales que hay dentro de las nubes.