Informes exagerados sobre la Gran Mancha Roja de Júpiter

La Gran Mancha Roja de Júpiter se trata de un gran anticiclón de más de 400 años de antigüedad
Júpiter con su gran mancha vista des del Telescopio Espacial Hubble | NASA / ESA / Hubble

 

La Gran Mancha Roja en Júpiter es una gran mancha que se trata de un enorme anticiclón del tamaño de la Tierra que podría rondar los 400 años.

Desde que se conoce su existencia, se ha visto que su superficie está menguando. Un equipo de investigadores de la Universidad de California en Berkeley asegura que no hay ninguna evidencia de que el vórtice haya cambiado en tamaño o intensidad.

Las nubes visibles ocultan el verdadero tamaño y la naturaleza del vórtice de la tormenta. En la primavera de 2019, los observadores fotografiaron grandes «copos» rojos que fueron arrancados de la familiar mancha roja, pero se cree que el fenómeno de la descamación es un estado muy natural del vórtice con cobertura de nubes y no una indicación de la muerte de la Gran Mancha Roja.

Según los investigadores, la formación de nubes más pequeñas chocó con la Gran Mancha Roja, a veces creando puntos de estancamiento, donde la velocidad se detiene abruptamente, se reinicia y se dispara en diferentes direcciones. Estos puntos indican dónde una nube que se aproxima se hizo añicos y creó los copos que observaron los astrónomos.

 

 

Grandes exageraciones sobre la evolución la mancha

«La pérdida de nubes no digeridas de la gran mancha a través de encuentros con puntos de estancamiento no significa su desaparición», afirma Philip Marcus, investigador de la Universidad de California. «La proximidad de los puntos de estancamiento a la gran mancha durante mayo y junio no significa su desaparición. La creación de pequeños vórtices al este y noreste de la misma durante la primavera de 2019 y su posterior fusión con la gran mancha roja no significa su desaparición», insiste.

Los expertos creen que una circulación secundaria, impulsada por el calentamiento y el enfriamiento por encima y por debajo del vórtice, permite que la Gran Mancha Roja continúe existiendo a lo largo de los siglos, luchando contra la descomposición de su energía por la viscosidad, la turbulencia y la pérdida de calor.