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Una nave toca por primera vez el Sol

La sonda ‘Parker’ de la NASA ha podido aproximarse al Sol y ha sobrevivido para poder enviar los datos de vuelta a la Tierra
La sonda Parker es la primera sonda que se acerca más al Sol | PixaBay

Los datos recogidos por la misión Solar Parker de la NASA en los sobrevuelos más cercanos al Sol de una nave espacial, han permitido mapear la fuente del componente principal del viento solar que continuamente salpica la atmósfera de la Tierra, al mismo tiempo que revelan extrañas inversiones de campos magnéticos que podrían estar acelerando estas partículas hacia nuestro planeta.

Estos hallazgos se han publicado en la revista ‘Nature’, y concluyen que estas partículas que interactúan con el campo magnético de la Tierra, generando las coloridas auroras, también tienen el potencial de dañar la red eléctrica de telecomunicaciones en la superficie terrestre, amenazar los satélites en órbita y quizás poner en peligro a los astronautas en el espacio.

Las temidas tormentas solares, siguen siendo un enigma para la ciencia, y los datos de la sonda Parker podrían ayudar a entender por qué las capas más superficiales de la atmósfera solar, la corona, pueden alcanzar temperaturas de un millón de grados mientras que mucho más adentro, en la superficie, solo hay unos 5.00 grados.

 

 

Ráfagas de viento solar

«Hemos visto que el viento solar avanza formando enormes olas que, en cuestión de minutos, duplican su velocidad llegando hasta los 150 km/s», explica Justin Kasper, físico de la Universidad de Michigan y coautor de varios de los estudios publicados hoy. «A esa velocidad puede llegar una a la Tierra en menos de dos minutos. Es algo nunca visto hasta ahora», resalta el investigador.

Las ráfagas de viento solar «vienen en grupos y parecen tener una estructura coherente», explica Kasper. Según su equipo, estos patrones pueden deberse a que el Sol genera un campo magnético que marca el camino que siguen las partículas y las acelera. Esta especie de autopista tiene forma de s, de forma que los electrones y protones cargados no viajan en línea recta, sino haciendo eses en su cada vez más rápido camino hacia la Tierra.

 

Imagen representativa de una tormenta solar | Archivo

Nuevos retos

En los próximos seis años, Parker completará en total 22 órbitas más, 26 en total, y se ayudará de la gravedad de Venus para ir corrigiendo su trayectoria y acercarse progresivamente a la estrella, hasta acabar sumergiéndose en la corona solar en 2025. Se quedará a tan solo seis millones de kilómetros de su superficie. Lo que permita descubrir se podrá trasferir luego a otras estrellas más lejanas.

«Esta misión, que lleva ideándose más de 40 años, es sobre todo un enorme reto humano. Con ella, estamos llegando a lugares donde nunca antes la tecnología humana pudo llegar. Parker casi tocará la superficie del Sol y conocerá la naturaleza de su infancia. Es realmente un hito», asegura Teresa Nieves Chinchilla, investigadora de la misión Parker en el Centro de vuelo espacial Goddard, de la Nasa.