Ola de calor histórica y de récord en Alaska con varios incendios

El cambio climático, juntamente con unas temperaturas excepcionales, rompe récords desde 1969 y causan más de 350 fuegos forestales en todo el estado norteamericano
Imagen de un animal autóctono de Alaska refrescándose como puede en plena ola de calor | Twitter

 

A principios de este mes de julio, una intensa ola de calor ha acechado Alaska haciendo superar récords históricos de temperatura máxima con unos termómetros que llegaron a subir hasta los 32,2oC en la localidad de Achorage. Después de un mes de junio abrasador en Europa, India y Oriente Medio, le ha tocado a Alaska sufrir una ola de calor sin precedentes.

Tal y como mencionó el Servicio Meteorológico Nacional de los Estados Unidos (NWS) en su cuenta de Twitter, el récord histórico medido hasta la fecha era de 29,4 oC del año 1969, pero este 4 de julio de 2019 la temperatura subió casi 3 grados más, casi diez grados por encima de la media en esta época del año. 

 

 

Pero Achorage no fue la única población en batir récords, tal y como informó el NWS. El mismo día 4 de julio, se superaron récords es las estaciones de Kenai, Palmer y King Salmon, temperaturas por encima de los 30oC. A parte de las altas temperaturas, la ola de calor también propició la aparición de numerosos incendios forestales, llegando a quemar de manera simultánea más de 350 fuegos que llegaron a arrasar unas 28.000 hectáreas.

Estos récords de Alaska llegan después de los que tuvieron lugar en Europa a finales del mes pasado, cuando en Francia, España, Austria, Suiza y Alemania, tal y como informaron sus servicios meteorológicos, se superaron máximos históricos de temperatura, sumando más de 300 en total, dejando bien claras las principales consecuencias del cambio climático.

 

 

Calentamiento global e incendios

Las altas temperaturas de estos últimos días en Alaska han ayudado a la formación de grandes incendios forestales. De hecho, este proceso también se ha observado últimamente en otras regiones árticas, como la Siberia o el norte de Canadá. El calentamiento global provoca que cada vez los veranos sean más calurosos y secos, ayudando así a la formación de los incendios forestales.

Y esto, a la vez, tiene un efecto directo con el cambio climático, ya que la combustión de estas grandes masas forestales provoca la emisión en la atmósfera de grandes cantidades de dióxido de carbono, uno de les principales gases causantes del efecto invernadero, alimentando así la crisis climática.

Un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) publicado recientemente, explica que «el cambio climático, caracterizado por el aumento de las temperaturas y los cambios en los patrones de precipitación, está aumentando el riesgo de incendios forestales y alargando la temporada de su ocurrencia». A parte, la OMM advierte que los incendios forestales emiten en la atmósfera contaminantes nocivos, como partículas en suspensión o gases tóxicos, que pueden ser transportados a grandes distancias y empeorar la calidad del aire en regiones lejanas.

 

 

Cambio climático: el gran peligro para las regiones árticas

Las regiones árticas, las más cercanas al Pole Norte, son las que sufren en especial intensidad los efectos del cambio climático. Algunas de las consecuencias más importantes del calentamiento global en estas zonas son el aumento de la frecuencia delos incendios forestales, la erosión de la costa o el deshielo de los glaciares y del permafrost, que es la capa de suelo permanentemente congelada.

 

También te puede interesar:

Comentarios