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Los insectos sin alas practicaban ‘autostop’ hace 16 millones de años

Un fósil de ámbar preservado desde el Mioceno en la República Dominicana guarda numerosos ciempiés sobre una termita alada, y los expertos sospechan de un extraño comportamiento
Ejemplo de roca de ámbar | Rocasyminerales

Una piedra de ámbar o resina fosilizada guarda una historia increíble que ha hecho alucinar los descubridores del elemento. En su interior se encuentran numerosos artrópodos como los ciempiés unidos a varias grandes hormigas termita aladas de los tiempos del Mioceno temprano, hace unos 16 millones de años.

El fósil exhibe una serie de colémbolos todavía unidos a las alas y patas de sus anfitriones, mientras que otros se conservan como si flotaran gradualmente lejos de sus anfitriones dentro de la roca. Los científicos que han analizado la roca proponen la existencia de un nuevo tipo de comportamiento de ‘autostop’ entre los insectos que viven en el suelo sin alas, y podría ser clave para explicar cómo algunas especies de colémbolos, parecidos al ciempiés, lograron dispersarse con éxito en todo el mundo.

Distribución de colémbolos y la termita en el ámbar | N. ROBIN, C. D'HAESE AND P. BARDEN

«La existencia de este comportamiento de autostop es especialmente emocionante dado el hecho de que los colémbolos modernos rara vez se describen como que tengan una asociación interespecífica con los animales circundantes», dijo en un comunicado Ninon Robin, el primer autor del artículo del estudio en el Departamento de Ciencias Biológicas de NJIT de Nueva Jersey.

«Este hallazgo subraya la importancia de los fósiles para contarnos sobre ecologías antiguas insospechadas, así como comportamientos aún en curso que hasta ahora simplemente se pasaban por alto», agregó Robin, cuyos resultados se publican en ‘BMC Evolutionary Biology’.

 

 

Conozcamos los colémbolos viajeros en autostop

Hoy en día, los colémbolos se encuentran entre los artrópodos más comunes que viven en los hábitats húmedos de todo el mundo. La mayoría de los colémbolos poseen un apéndice especializado debajo de su abdomen que usan para ‘saltar’ como huyendo para evitar la depredación. Sin embargo, este órgano no es suficiente para atravesar largas distancias, especialmente porque la mayoría de los colémbolos no pueden sobrevivir por mucho tiempo en áreas secas.

Los protagonistas se encuentran regularmente en todos los continentes y son conocidos como Symphypleona, presuntamente adaptados según el descubrimiento para aferrarse a las termitas o hormigas voladoras a través de antenas prensiles. Estos insectos serían su medio de transporte preferido.