Los pájaros que aprenden a reconocer a los humanos peligrosos

Las grajillas reproducen una señal de advertencia al ver una persona desconocida e identificarla como un peligro, advirtiendo así al resto del grupo para prevenirlos
Las grajillas, pertenecen a la familia de los córvidos | Agencias

 

Un estudio reciente sobre las aves publicado en la revista especializada Royal Society Open Science, ha descubierto que algunas aves no solamente son capaces de encontrar comida y reproducirse a través de su conducta social, sino que también les ayuda a protegerse viviendo en grupo.

El trabajo, elaborado por expertos de la Universidad de Exeter, en Reino Unido, revela que las grajillas, pertenecientes a la familia de los córvidos, reconocen y recuerdan a personas individuales y responden de manera diferente según si las ven o no como una amenaza. Además, si detectan cualquier tipo de peligro comparten esta información con sus congéneres para prevenirles.

Se dieron cuenta de que cuando una grajilla reproducía una señal de advertencia al ver a una persona desconocida e identificarla como una amenaza, las de su entorno volvían al nido más rápidamente. En concreto, lo hacían dos veces más rápido que las grajillas que no habían escuchado la llamada de peligro.

 

 

«Ser capaz de discriminar entre personas peligrosas e inofensivas probablemente sea beneficioso y, en este caso, vemos que las grajillas pueden aprender a identificar a las personas peligrosas sin haber tenido una mala experiencia», explica Victoria Lee, investigadora del Centro de Ecología y Conservación de la Universidad de Exeter y autora principal del trabajo.

 

Un cerebro más desarrollado

Tratándose de pájaros, esto sería sorprendente si no fuera porque las grajillas pertenecen a la familia de los córvidos, cuya inteligencia se ha llegado a equiparar a la de los chimpancés pese a que tienen un cerebro mucho más pequeño.

Los córvidos son una de las aves más inteligentes, a la altura de los chimpancés | agencias

 

Esto se debe a una mayor densidad neuronal en la parte anterior de su cerebro, que está asociada al comportamiento inteligente. Esto explica, entre otros, su gran capacidad de recordar caras, comunicarse de formas sofisticadas, cooperar, establecer con otros relaciones a largo plazo y empatizar a partir de la experiencia propia.

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