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El ‘pingüino’ del Atlántico Norte, extinguido por la caza intensiva

Los científicos han descubierto que la presión humana es la que desencadenó la extinción de esta ave gigante rápidamente y que no fue el cambio climático
Ilustración del pingüino del Atlántico Norte, el alca gigante | Agencias

Los grandes ‘pingüinos’ del hemisferio norte desaparecieron hace años y no fue por culpa de un calentamiento global, sino por la mano del hombre, tras la caza intensiva de estos animales, nombrados alca gigante.

Estas aves marinas no voladoras se extinguieron rápidamente tras ser cazados furtivamente por su carne y huevos durante los tiempos prehistóricos, y sobre todo durante el siglo XVI por los marineros europeos que visitaban los caladeros de Terranova. Las plumas también fueron muy apreciadas y buscadas en el siglo XVIII, lo que acabó definitivamente con esta especie.

Estos pájaros existieron por millones y se distribuían alrededor del Atlántico Norte, con colonias en la costa este de América del Norte y en las islas de Terranova, pero también se encontraban en Escandinavia, Islandia o Escocia.

 

 
Los frailecillos, o puffins, son parientes vivos de los grandes alcas y todavía son cazados por su carne | PixaBay

¿Caza o cambio climático?

Para investigar si realmente la caza furtiva fue la que desencadenó la extinción de estos seres en la Tierra, la investigadora postdoctoral en la Universidad de Swansea y autora principal del estudio, Jessica Thomas, llevaron a cabo análisis combinados de datos genéticos antiguos, datos de corrientes oceánica basados en GPS y viabilidad de la población.

«A pesar de la bien documentada historia de explotación desde el siglo XVI, no está claro si la caza sola podría haber sido responsable de la extinción de la especie, o si las aves ya estaban en declive debido a los cambios ambientales naturales», afirma Thomas.

«Tomados en conjunto, nuestros datos no sugieren que los alcas gigantes estuvieran en riesgo de extinción antes del comportamiento intensivo de caza humana, pero críticamente hemos proporcionado pruebas sólidas de que los humanos solos fueron la causa de una gran extinción», añadió la investigadora.