Las plantas se avisan de plagas entre sí emitiendo señales químicas

Un estudio en ‘Current Biology’ revela que los vegetales tienen la capacidad de comunicarse entre sí cuando son atacados por plagas, mediante mensajes en forma de productos químicos en el aire
La plantas segregan sustancias químicas para alertarse entre si de que llega una amenaza | Cornell University

 

Descubrimiento extraordinario el que acaban de hacer los ecólogos y biólogos de la Universidad de Cornell, en el estado norteamericano de Nueva York: aseguran que algunas especies de plantas pueden comunicarse entre ellas para alertar que son atacadas por un insecto. La planta que sufre el ataque emitiría un olor diferente y sus compañeras entenderían el mensaje y se prepararían para la llegada de la plaga.

Andre Kessler, profesor de Ecología y Biología Evolutiva en la Universidad de Cornell, y su equipo estudiaron a la ‘Solidago altissima’, también conocida como vara de oro de Canadá, y monitorearon el impacto de un herbívoro específico: el escarabajo de la hoja de vara de oro. Kessler ha bautizado el advertimiento de una planta a otra como la «comunicación de canal abierto».

Cuando las plantas están sufriendo un ataque, sus olores, transmitidos por unos productos químicos que segregan las hojas, los Compuestos Orgánicos Volátiles (COV), se vuelven más similares. «Entonces, convergen en el mismo idioma, o las mismas señales de advertencia, para compartir la información libremente», explica Kessler. «El intercambio de información se vuelve independiente de lo estrechamente relacionada que esté la planta con su vecino».

 

Una vez advertidas, las plantas pueden defenderse del invasor con una química desagradable

La investigación encontró que las plantas vecinas detectan COV de advertencia y se preparan para la amenaza percibida, como una plaga de insectos entrante.

Kessler habla de la defensa que pueden ofrecer: «Lo que vemos muy a menudo cuando las plantas son atacadas por patógenos o herbívoros es que cambian su metabolismo. Pero no es un cambio aleatorio; de hecho, esos cambios químicos y metabólicos también los están ayudando a hacer frente a esos atacantes. Es muy parecido a nuestro sistema inmunitario: aunque las plantas no tienen anticuerpos como nosotros, pueden defenderse con bastante química desagradable».

Las sustancias que segregan pueden atraer insectos predadores, o parasitoides, que matan a la amenaza y salvan la planta. Tales hallazgos publicados en la revista Current Biology podrían tener aplicaciones prácticas en todo el mundo. Así lo relataba Kessler: "El descubrimiento podría usarse en la agricultura orgánica para proteger las plantas de cultivo, especialmente cuando se tienen sistemas de cultivos intercalados. Estamos involucrados en el trabajo en un sistema en Kenia, llamado 'push-pull' y desarrollado por el CIFEI, que se basa en la manipulación del flujo de información para controlar una plaga en los campos de maíz».