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Llega el último fin de semana de marzo y deberemos cambiar la hora

Recuperaremos el horario de verano por motivos de eficiencia energética, ya que anochecerá más tarde, pero quienes se acostumbran peor al cambio son los ancianos y los niños
Este domingo que viene avanzaremos una hora los relojes | Europa Press

 

Este domingo 31 por la madrugada deberemos programar el reloj una hora más respeto el horario de hasta ahora. Como pasa cada último fin de semana de marzo, se vuelve a cambiar la hora. Esta modificación se aplica en todos los países de la Unión Europea (UE) y con la que se pretende ajustar al máximo la jornada laboral a las horas de luz solar.

Los expertos no creen que realmente esta modificación sea tan eficiente energéticamente y profesionalmente a causa de la latitud, la meteorología, las costumbres de cada país y el régimen de horarios laborales. En el último cambio horario se produjo mucho debate y la UE aseguró que este 2019 sería el último, que desde entonces se aplicaría un horario único para todos los países europeos. Los expertos no se ponen de acuerdo respecto a esto y hasta 2021 no se retomará el tema.

Lo cierto es que, en nuestro país, la madrugada del sábado 30 al domingo 31 deberemos adelantar el reloj una hora. Por convención general, las 2 de la madrugada pasarán a ser las 3. Lo más habitual es estar durmiendo a esta hora, por lo tanto, lo más cómodo es adelantar los relojes al ir a dormir para despertarte la mañana siguiente con la hora real.

 

Los efectos del cambio de horario al de verano

Una de las consecuencias del cambio de horario es que amanecerá y anochecerá una hora más tarde, por lo que dispondremos más tiempo de luz solar por las tardes. Esto beneficia a los restaurantes y bares, porque la gente tiende a aprovechar las últimas horas de la tarde, y los adultos que trabajan en una oficina encontrarán luz natural a la salida.

Según los expertos en consumo de energía, el cambio de hora significa un ahorro potencial de un 5%, que representa alrededor de 300 millones de euros. Sin embargo, hay gente que no lo considera suficiente para compensar los cambios de hábitos y ánimo que supone.

A las personas más sensibles a los cambios de tiempo y estación, este suceso supone un desajuste en el sueño y en el carácter: los médicos dicen que se presenta en forma de insomnio, somnolencia, irritabilidad, cambio de apetito en las comidas o mareos, durante los primeros 10 días a partir de la modificación.

En la adaptación del cambio horario pueden aparecer algunos desajustes biológicos | Pixabay

 

Poca decisión de establecer un horario permanente en Europa

A los contrarios al discurso de que se ahorra más con el horario de verano, que la eficiencia energética y laboral depende más de las nuevas instalaciones eléctricas, los aparatos electrónicos, los hábitos laborables y el tiempo que hace en nuestra zona geográfica, este cambio no será el último.

Como hemos comentado, la Comisión Europea quería establecer un horario permanente a finales de este año, pero finalmente no será así. Los ministros de transporte de la UE han pedido más tiempo y han establecido que en 2021 acabaremos con el cambio horario. Hasta que no llegue esta nueva fecha, el Gobierno español ha iniciado un periodo de reflexión para decidir si el país tomará como horario definitivo el de invierno o el de verano. Como sus asesores no se ponen de acuerdo, dentro de 2 años decidirán.

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