Hasta casi 1.500 muertos en Francia por las olas de calor de este verano

Las dos olas de calor registradas en junio y julio con temperaturas récords, causaron la muerte de al menos 1.435 personas, subiendo así la tasa de mortalidad un 9,1% más de lo habitual
Las olas de calor cada vez serán más frecuentes en el centro y norte de Europa | Archivo

 

Los dos episodios de temperaturas récord que golpearon Francia y otras regiones de Europa del 24 de junio al 7 de julio, y del 21 al 27 de julio, causaron la muerte alrededor de 1.500 personas, según las cifras presentadas por la ministra de Sanidad Agnès Buzyn, que resaltó que son diez veces inferiores a las 15.000 defunciones del 2003, pese a que las temperaturas han sido más elevadas en 2019 que entonces.

 

La caída en picado de las víctimas de la canícula de este verano se explica en parte por las extremas medidas preventivas. «De estas 1.500 defunciones, aproximadamente la mitad son de personas mayores de 75 años, pero también hay adultos, incluso jóvenes, que han sido afectados», explicó la ministra. Además ha revelado que hay una docena de casos relacionados con el ámbito laboral, en los sectores de la construcción, la restauración o en la agricultura.

Gente bañándose en las fuentes delante de la Torre Eiffel | EFE

 

Aprender del pasado y acostumbrarse

La canícula que afectó a buena parte de Europa, activó en Francia todas las alarmas. La experiencia de 2003 fue traumática y las autoridades querían evitar a toda costa una repetición del drama. El 28 de junio los termómetros rozaron los 46º en el sur de país. El 25 de julio se rompieron nuevos récords al llegar la temperatura en Paris a los 42,6º, lo que superaba su anterior récord de 40,4º des del año 1947.

Las sucesivas olas de calor de este verano han golpeado la alarma creciente sobre los efectos del cambio climático  y han encendido un debate sobre la escasa preparación de muchas ciudades europeas ante temperaturas insólitas al norte del mediterráneo.

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