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Los humanos pueden regenerar tejidos igual que las lagartijas

Un nuevo espectacular descubrimiento podría llevar a tratamientos capaces de acabar con la artritis o, incluso, de regenerar por completo extremidades dañadas
Imagen de una salamandra | PixaBay

 

A diferencia de otras especies, los humanos no somos capaces de regenerar una extremidad perdida, pero un intrigante estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Duke, en California del Norte, sugiere que nuestra especie guarda una capacidad oculta para regenerar los cartílagos de nuestro cuerpo, un hallazgo que podría cambiar para siempre el tratamiento de lesiones en las articulaciones o, incluso, acabar con la artritis.

El estudio, publicado en la revista Science Advances, asegura que los humanos tenemos un mecanismo parecido a las salamandras o al pez cebra que nos permite la reparación de los cartílagos siendo más fuerte en los tobillos que en otras partes del cuerpo como las caderas.

La autora del estudio, Virginia Byers Kraus, profesora de Medicina de la Universidad de Duke, afirma que «la comprensión de esta capacidad regenerativa podría proporcionar la base para nuevos enfoques para reparar tejidos y posiblemente miembros humanos completos».

El mecanismo

Hasta ahora se pensaba que los cartílagos tenían una capacidad de autoreparación muy limitada, pero la nieva investigación ha demostrado que, en realidad, los humanos disponemos de un mecanismo que es capaz de activar el crecimiento de los cartílagos.

Para encontrar estas respuestas, los investigadores analizaron distintos cartílagos de las caderas, rodillas y tobillos de 18 personas, todas ellas sometidas a una cirugía articular por sufrir osteoartritis o traumas severos.

Posteriormente clasificaron la edad biológica de los cartílagos utilizando un ‘reloj molecular’ capaz de medir el cambio de las proteínas en los cartílagos. Según la cantidad de proteínas que tuviesen los tejidos podían saber si se regeneraban más o menos de prisa. Como más proteínas, más capacidad de regeneración.

Aunque no lo parezca, los humanos tenemos parecidos con las lagartijas | PixaBay

 

Los resultados mostraron que los cartílagos de los tobillos eran más activos y más jóvenes que los de la cadera, ya que tenían una cantidad más grande de proteínas regenerativas. Curiosamente, este gradiente de ‘edad’ de los tobillos respeto a la cadera, tiene un parecido con las salamandras, ya que estas pueden hacer crecer más rápidamente y mejor las zonas periféricas de su cuerpo, como las extremidades.

Este nuevo descubrimiento explica, en parte, porqué las lesiones que las personas sufren en las caderas y rodillas necesitan más tiempo para sanear que las que tienen lugar en los tobillos, que se curan más rápidamente.

Nuevos tratamientos

Para los investigadores, esta semblanza no tiene lugar porque sí. Los humanos compartimos con las salamandras un regulador nombrado mircoARN, que en estos animales controla la formación de sus extremidades y en los humanos la formación de los cartílagos. Y resulta que este regulador se vuelve más activo y más efectivo a medida que bajamos desde la cintura a los tobillos.

Es por este motivo que Kruas afirmaba que «creemos que podríamos impulsar estos reguladores para renovar completamente el cartílago degenerado de una articulación artrítica. Si logramos averiguar qué reguladores concretos nos estamos perdiendo en comparación con las salamandras, podríamos incluso volver a agregar esos componentes que nos faltan y desarrollar algún día una forma de regenerar partes o la totalidad de una extremidad humana lesionada».