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Revolución en Kenia: transforman agua salada en potable con energía solar

El proyecto es obra de ‘GivePower’, organización sin ánimo de lucro. 25.000 personas se están beneficiando de esta gran iniciativa
El agua potable es un bien escaso en muchos puntos de África | Archivo

 

Una planta solar ha conseguido transformar el agua salada en agua potable en Kenia gracias a un proyecto impulsado por la organización sin ánimo de lucro ‘GivePower’. Se calcula que esta importante iniciativa, que ha sido todo un éxito en la zona, abastece a cerca de 25.000 personas en la comunidad costera del país donde se halla la nueva instalación.

No es, ni mucho menos, la primera vez que se opta por la desalinización del agua marina para obtener agua potable en algunas zonas, pero siempre se trataba de proyectos muy poco rentables a nivel energético, económico y medioambiental. En este caso, todas estas contradicciones no existen, y se abre la puerta a mejorar la calidad de vida de más personas sociedades pobres del mundo.

¿Cómo funciona la planta solar?

Gracias a esta planta solar, los habitantes de la zona de Kiunga consiguen cerca de 75.000 litros de agua potable al día, suficiente para abastecer a un total de 25.000 personas. Su funcionamiento es muy básico: tres baterías de Tesla consiguen almacenar la energía solar con dos bombas paralelas que consiguen hacer funcionar el sistema de desalinización y potabilización del agua.

 

 

Felicidad entre los habitantes: se ahorran más de una hora de viaje

La puesta en marcha de este proyecto ha alegrado y mucho a los habitantes de esta zona de Kenia, que han celebrado poder tener agua potable prácticamente frente la puerta de casa, debido a que, hasta ahora, tenían que hacer viajes de más de una hora para obtener agua en condiciones sanitarias óptimas para el consumo humano.

De hecho, la dificultad para conseguir agua potable hacía que los habitantes no gastaran ni una gota en otras tareas, como, por ejemplo, lavar la ropa, acción que hacían con agua salada y que implicaba daños para la piel.  

Más proyectos a la vista en el mundo

Este ambicioso sistema empezó a funcionar en 2018 en Kenia y, tras el gran éxito del proyecto, sus impulsores se plantean instalar esta tecnología en otras partes del mundo, como por ejemplo Colombia o Haití. Se calcula que cerca de 2.200 millones de personas no tienen acceso seguro a agua potable en el mundo.