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Las monedas virtuales acelerarán gravemente el cambio climático

Dos investigaciones norteamericanas señalan que programar y vender las criptomonedas implicarán el uso de más energía y más emisiones contaminantes, así como el ascenso de la temperatura global
Las monedas virtuales, un nuevo impacto para el clima y el medio ambiente | Universitat de Hawaii a Manoa

 

Varios grupos de investigación tecnológica estarían comprobando los efectos de las monedas virtuales en el medio ambiente. Las actividades humanas están acelerando el calentamiento global y se habría demostrado que las criptomonedas como el bitcoin, al contrario de ahorrar los costes ambientales de las monedas físicas, pueden tener graves consecuencias medioambientales y empeorar el cambio climático.

 

Esta hipótesis está bien argumentada en el estudio publicado en Nature Sustainability, del Instituto de Ciencias y Educación Oak Ridge, en Cincinnati, donde los investigadores razonan que las monedas virtuales como el Bitcoin, Ethererum o Monero, necesitan procesos electrónicos y tecnológicos muy complejos para crearlas y completar transacciones.

 

Estas acciones consumen más energía que la producción de una moneda física. De esta forma, consumen más recursos y contaminan más y, en consecuencia, influirán más en el calentamiento global en el futuro.

 

¿Por qué las monedas virtuales gastan tanta energía?

Los autores del anterior estudio informan que las criptomonedas requieren una organización compleja para calcular su valor, verificar las transacciones y hacer el seguimiento que asegure su fiabilidad y evite fraudes.

 

Los ‘mineros’ son personas que se encargan de estas tareas y hacen un uso intensivo de los ordenadores. Los ordenadores gastan energía eléctrica y si estos están trabajando por ejemplo noche y día, de aquí que se demuestra que la minería de las monedas virtuales tiene más costes que la minería de metales físicos.

 

El coste energético de estas monedas está entre los 2 y los 5 kWh en general, sin embargo, la producción de un dólar físico supera muy ligeramente los 2 kWh. Además, se estima que durante el 2017 se emitieron 69 millones de toneladas de C02 por el uso de Bitcoins.

 

La conclusión que se extrae es que el dinero físico es más sostenible de crear que no programar una criptomoneda. Y como veremos más adelante, son perjudiciales para el clima de la Tierra.

El uso de la tecnología informática en el comercio de las criptomonedas consume muchísima energía | Archivo

 

Algunos investigadores creen que el Bitcoin acelerará el cambio climático

A finales de octubre se publicó otra investigación norteamericana de este tema en la revista ‘Nature Climate Change’, en relación al efecto que tendrán las criptomonedas en el calentamiento global. Proponen que, si la regularización del Bitcoin por el mundo sigue el ritmo actual, contribuirá al calentamiento del planeta en más de 2º en tan solo 2 décadas.

 

El mayor uso de la tecnología informática con el fin de programar, valorar e intercambiar o vender los Bitcoins aceleraría mucho más el cambio climático de lo que se preveía. Si el uso del Bitcoin sigue una expansión como la de otras tecnologías, el aumento de los 2º llegaría en el 2033, con unas consecuencias graves e inevitables.

 

Tras la petición urgente de la ONU para tomar medidas «sin precedentes» para frenar el cambio climático, estos estudios encienden la alarma ante la inminencia de un desastre global. En este sentido, los expertos piden que el desarrollo actual de las criptomonedas sea más eficiente para evitar consecuencias «potencialmente devastadoras» por el medio ambiente.

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