Una mujer muere en un extraño incidente con varios jabalíes

La muerte por ataque de jabalí es muy rara en Estados Unidos, en los últimos 200 años solo han perdido la vida 5 personas en encuentros parecidos, según un estudio
Una manada de jabalíes mató a una mujer en Texas esta semana, la quinta muerte de esta especie en 200 años en EE.UU. | Archivo

Un jabalí enfurecido puede causarte la muerte, aunque es un caso excepcional por el pequeño número de incidentes tan graves como este registrados. Sin embargo, los ataques de jabalíes preocupan cada vez más la sociedad en nuestro país como en Estados Unidos.

El pasado 24 de noviembre fue hallado el cuerpo sin vida de una mujer de 59 años, Christine Rollins, en el patio delantero de una casa en una localidad de Texas, con signos de haber sido atacada por esta clase de animales.

Según informó la Oficina del Sheriff de Chambers County a través de su página de Facebook, Rollins trabajaba como cuidadora de una pareja de ancianos que habitaban la vivienda frente a la que se encontró su cuerpo. Cuando notaron que la fallecida no acudía a la hora habitual a su trabajo, la propietaria de la casa salió y se encontró con la escena, por lo que llamó a la policía.

Los sheriffs encontraron a la mujer con múltiples heridas en su cuerpo, de una caída, pero también varias de ellas que parecían haber sido provocadas por animales. «Tengo 35 años, esta es una de las peores cosas que jamás haya visto», contó el sheriff Brian Hawthorne en rueda de prensa. Según su reconstrucción de lo ocurrido, la víctima salió del coche, que dejó cerrado con llave, y se dirigía hacia la puerta de la casa cuando fue sorprendida por los jabalíes.

 

Una horrible muerte en circunstancias raras

Según un estudio de la Universidad de Lincoln-Nebraska, recogido por varios medios locales, se trataría de la quinta muerte por un ataque de jabalíes registrada desde 1825. El último suceso como este se había producido, también en Texas, en 1996.

Los jabalíes salvajes son un auténtico problema en este estado de EEUU. Los periodistas de la revista Smithsonian los define como «una de las especies invasivas más destructivas en los Estados Unidos de hoy», con un número de ejemplares calculado entre los 2 y los 6 millones.

La mitad de ellos viven en Texas, donde sus destrozos cuestan al gobierno 400 millones de dólares anualmente. La legislación de este estado permite dispararlos, e incluso atraparlos para llevarlos vivos a un matadero sin ningún límite.