Una tortuga boba minúscula muere a causa de 104 trozos de plástico en su intestino

Un grupo de naturalistas de Florida denuncian la muerte de una tortuga del tamaño de una mano en su centro de fauna a causa de tal impresionante número de piezas de plástico
Los seres marinos son muy vulnerables a los residuos plásticos que la humanidad vierte en los océanos | Archivo

 

El terrible final de una tortuga boba a manos de un centenar de piezas de plástico encontradas en su intestino ha dado la vuelta al mundo. La asociación de protección de animales Gumbo Limbo de Florida (Estados Unidos) ha difundido en Twitter la muerte de este animal con 104 trozos de plástico en su interior. Del tamaño de una mano, llegó al centro de fauna todavía viva, localizado en la costa de Boca Raton. Poco después murió a causa de la gran cantidad de plástico que había en su interior.

Los residuos de plástico viajan en todas direcciones en nuestros océanos, descomponiéndose en miles de microplásticos que son devorados por las criaturas marinas. Durante la temporada de nidificación, a finales del verano, las tortugas vuelven a la costa para excavar sus nidos y poner los huevos, un momento crucial para la supervivencia de la especie pero que les hace muy vulnerables a la contaminación de los entornos urbanos.

 

 

Así reflexionaban los técnicos de la asociación animalista: «Las pequeñas tortugas que están haciendo nidos en las playas necesitan nuestra ayuda. Desgraciadamente no todas las tortugas sobreviven. Esta tortuga, que cabía en la palma de la mano, se había tragado 104 piezas de plástico. Es un triste recordatorio de que todos nos tenemos que implicar a la hora de conseguir que los océanos estén limpios de plástico».

Además, añaden que nosotros, los humanos, los causantes de tanta contaminación en el mar, no sobreviviríamos tanto tiempo si tuviésemos la proporción de plásticos en nuestros intestinos, como lo hizo la pequeña tortuga.

Según explican los expertos, más de un millón de animales marinos, como mamíferos, tiburones, tortugas, atunes y aves, mueren cada año a consecuencia de la monstruosa cantidad de plástico que vertimos a los océanos del mundo.