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Colosal traslado de un faro en Dinamarca para salvarlo del calentamiento global

La estructura es un símbolo nacional y una atracción turística. El avance del mar y de la duna lo ponían en riesgo de desaparición
Imagen de la expectación mediática por el traslado del faro | Twitter

 

Espectacular traslado de un faro el que se ha llevado a cabo en Dinamarca. Se trata del faro de Rubjerg Knude, que estaba sufriendo el imparable avance del nivel del mar y de las dunas a causa del calentamiento global y del cambio climático. Las autoridades han decidido finalmente salvarlo de este destino fatal.

La planificación de esta operación casi imposible y faraónica llevaba cerca de un año y medio en marcha con el trabajo conjunto de ingenieros y autoridades. El traslado ha consistido en poner unas vías en el suelo a través de las cuales el faro se ha podido mover como si fuera un tren. De este modo, la estructura se ha retrasado 70 metros tierra adentro, salvándola así de las adversidades geológicas y climatológicas.

 

 

Gran expectación mediática

Este faro es muy conocido y turístico en el país, recibiendo cerca de 250.000 visitas anuales, por lo que la expectación mediática ha sido máxima. Además, una operación tan compleja nunca vista hasta ahora también ha captado a muchos curiosos.

De este modo, cientos de personas han asistido a este traslado, incluyendo numerosos estudiantes que han cambiado las aulas por esta experiencia histórica. La operación ha durado cerca de 7 horas para mover las 700 toneladas y 23 metros de altura de la estructura, y todo ello ha costado cerca de 670.000 euros.  

 

 

Un faro muy turístico y centenario

Este faro fue construido en 1899 pero dejó de funcionar en los años 60. Desde entonces, se ha convertido en un símbolo nacional y en una auténtica atracción turística. Desde hace años, permanecía cerrado al público por el riesgo que comportaba el avance del mar y de la arena. No obstante, décadas atrás la zona contaba con edificios y jardines en sus alrededores, pero acabaron siendo demolidos.

Esta operación ha servido para salvar el ingreso del turismo que tienen las pequeñas poblaciones de los alrededores, así como para alargar la vida de este símbolo. Entre las personas presentes en el traslado había Brigit Frederiksen, hija del último vigilante de este faro, donde vivió entre los años 1962 y 1968.