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La Tumba, el mayor ataúd nuclear del mundo se rompe por el cambio climático

La estructura situada en las Islas Marshall, que contiene 85.000 metros cúbicos de desechos radioactivos de las pruebas atómicas de la Guerra Fría, podría estar en grave peligro
El ataúd, conocido por los lugareños como «La Tumba», corre el riesgo de colapsar | Agencias

El calentamiento global está abriendo la cúpula de una tumba nuclear de EE.UU. fruto del programa de pruebas atómicas de la época de la Guerra Fría, la cual se encuentra ubicada en las Islas Marshall, en el océano Pacífico. Este es el lugar más peligroso de planeta y, ahora, el cambio climático nos amenaza con convertirlo en una catástrofe nuclear.

Estas islas se convirtieron en el punto elegido para lanzar hasta 67 cabezas nucleares para comprobar qué potencial tenían ese tipo de bombas. Cuando terminaron con los tests, el gobierno norteamericano comenzó a realizar pruebas biológicas en la zona para, en 1979, proceder a sepultarlo en un enorme ataúd.

Este ataúd, conocido por los lugareños como «La Tumba», ahora corre el riesgo de colapsar debido al aumento de la marea por culpa del deshielo de los glaciares y otros efectos ocasionados por el cambio climático.

 

 

¿Hacia una catástrofe medioambiental?

Hace unos meses, un estudio publicado por la Universidad de Colombia aseguraba que las islas Runit, Enjebi, Bikini y Naen a día de hoy tienen unos niveles de plutonio entre 10 y 1.000 veces más altos que los que se han encontrado en Fukushima, y unas 10 veces más elevados que los de Chernóbil. Cuarenta años más tarde de su construcción, la Tumba está empezando a sufrir fugas en su estructura, que pueden suponer un verdadero peligro para la vida.

Los recientes estudios señalan que desde 1993 el nivel del mar en las Islas Marshall ha incrementado un centímetro por año, lo que supone más del doble que en el resto del mundo. Si el nivel del mar sigue creciendo al ritmo que lleva haciéndolo en los últimos 25 años, se calcula que para el 2100 este archipiélago estará completamente sumergido bajo el mar.

De ser así, los expertos vaticinan que causaría una grieta tan grande en la estructura de la cúpula que arrojaría todo el contenido radioactivo sobre el Océano Pacífico, causando una catástrofe medioambiental.